Coaching Superador

Roser Parejo
Psicóloga Coach

La confianza permite alcanzar nuestros objetivos.

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DIC
2017

¿Impulsiva o compulsiva? ¿Cómo es tu tarjeta de crédito?

Por: Roser Parejo– Coach Profesional y de Equipos

2compulsiva

Compra lo que no te hace falta y no tendrás lo que te haga falta.

Me gustaría deciros que salir a la calle en estas fechas es un deporte de riesgo. Pero no por que el tráfico se vuelva caótico y la gente camine sin rumbo ni concierto.

El deporte de riesgo en esta fecha tiene bastante más que ver con ese ejercicio reiterado que supone echar la mano al bolso, sacar la cartera y, de dentro de ésta, extraer la tarjeta de crédito, insertarla en el datáfono, teclear el pin, retirarla y volver a introducir en la cartera. Todo un ejercicio que, según los expertos, pone en funcionamiento más músculos que una sonrisa. Además, también sonreímos al hacerlo. Es decir, toda una gran experiencia gratificante.

Pero, entonces, os preguntaréis, ¿dónde está el riesgo si todo es una gran experiencia? Mirad, es como el fumar y el beber: mientras lo haces, te diviertes.  El problema está en el mes siguiente cuando llega el extracto bancario de la tarjeta.

No es mi propósito desanimaros. Pero sí me gustaría aportar alguna propuesta para evitar que la “resaca bancaria” sea muy elevada.

Ahí van algunas de mis propuestas:

  1. No vayas a “lo loco” de compras. Márcate un rumbo y unos objetivos. Ve a las tiendas que sabes que tienen aquello que necesitas. Ir sin rumbo puede convertirse en una “locura”.
  2. Limita tu tiempo de estancia en el establecimiento en el que hayas entrado. Estudios muy sensatos afirman que el precio/hora en una tienda acostumbra a salir más caro que cuando llamamos al fontanero para que nos haga una reparación en nuestro domicilio.
  3. La caja en la tienda es el último punto donde puedes arrepentirte de una compra compulsiva, pero queda bastante feo decirle a la dependienta que no quieres una cosa cuando ya estás allí. Revisa lo que vas a comprar antes de llegar a ese punto.
  4. Si ves algo que te gusta, no lo cojas en ese momento. Si no puedes evitarlo, admíralo, pero date un plazo para su compra. Si es algo que realmente necesitas, volverás a la tienda en días posteriores. Date la oportunidad de mejorar tu decisión.
  5. El que “evita la tentación, evita el pecado” decían los clásicos. No visites compulsivamente centros comerciales y tiendas. Son verdaderos paraísos del consumo.
  6. Aunque no te lo creas, todavía existen formas de pasar el tiempo y divertirse que no cuestan dinero. Los parques, la misma calle iluminada y llena de gente y alguna conferencia que otra pueden ser buenos sustitutos a ir de compras.
  7. Si has de entrar en alguna tienda o centro comercial, tampoco se trata de parecer “marcianos”, no dudes en llevar control de lo que gastas. Ya sabes, ir apuntando -y sumando- el importe de todas las compras que realizas. La tarjeta es muy “facilona”.
  8. Por último, si la adrenalina se te acelera comprando, no dudes en salir a la calle sin tarjetas. Lleva contigo sólo aquella cantidad que estás dispuesto a gastarte. A saber, un café, un cruasán y poquita cosa más. Seguro que también así disfrutarás del día y el efecto resaca no aparecerá al mes siguiente.

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