Cómo detectar a una persona tibia en tu trabajo

Por: Alejandro Martín. Socio Director de TDSystem

El tibio podrá hacernos sentir cómodos, pero nunca convencer. Proverbio

Hoy no hay más tibios que hace unos años, pero ahora la mayoría creen que no lo son. ¿Por qué es así? Sospecho que por no aceptar ser un perezoso mental, disipado y superficial. Eso no queda bien.

¿Y por qué ahora un tibio hasta puede presumir de ello, eso sí, con otro nombre? Tal vez porque a algunas formas lánguidas de compromiso lo llaman versatilidad y a altas dosis de desinterés y apatía lo llaman tolerancia.

No obstante, ¿cuántos de los que van de tolerantes no son otra cosa que medrosos incumplidores? Los más leídos lo justificarán apelando al respeto a los gustos y opiniones de todos. Los más torpes, simplemente no saben no contestan.

Saber si estás ante un tibio es clave para tu supervivencia. Por ello, te propongo lo siguiente: toma como referencia a la persona que desees, y analízala puntuando del 1 (poco) al 10 (mucho) en cada una de las pautas que abajo te doy.

 Ahí van algunas:

1º. Se compromete con causas, pero más por vanidad y moda que por convicción. Lo suyo es hacer algo que esté “bien visto”.

2º. Su compromiso tiene más de performance que de sinceridad. El fondo no importa demasiado. La clave está en que se conozca su compromiso.

3º. Los esfuerzos dedicados a sus compromisos no han de afectarle a su estilo de vida. Incomodidades la justas. ¡Faltaría!

4º. Su compromiso tiene unos límites en la magnitud, tiempo o esfuerzos. Vamos, lo suficiente para que le hagan parecer una persona “guay”.

5º. Cuando no cumple, se disculpa; pero más por sociabilidad que por arrepentimiento. Ha elevado la disculpa a la categoría de arte.

6º. “Lo siento, no ha podido ser” es su frase preferida cuando no cumple. De esta manera se convence de que ha hecho todo lo que estaba en sus manos.

7º. Desea encajar tanto dentro como fuera del grupo. Lo suyo es quedar o caer bien a todos con un discurso sin fondo ni fundamento plagado de “territorios comunes”.

8º. Se preocupa más por lo que la gente piensa de sus actos que por lo que ha de hacer. Dirige sus esfuerzos a crear y mantener una imagen pública cómoda.

9º. No quiere ser rechazado y por ello evita hablar de asuntos sensibles para que la gente no se sienta incomoda. Es un artista de la indefinición y la ambigüedad.

10º. Es sociable y cumple con el protocolo de la persona afable y no peligrosa, pero no puedes pedirle nada más. Su posicionamiento es difuso y confuso.

Concretando, el tibio es de compromiso justito y determinación mínima.

Si la persona que has valorado está por encima del 70, es un tibio. De ahí para abajo irás observando diferentes niveles de tibiedad. Si baja del 30, puedes relajarte. Estás en terreno bastante seguro.

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