El decoro, se trabaja. La decoración, se contrata.

Por: Alejandro Martín. Socio Director de TDSystem

“Quien sabe preservar su decoro sabe lo que vale el ajeno, y lo respeta”. Martí, J.

No son buenos tiempos para el decoro. El respeto, la dignidad, la honestidad, la honorabilidad, la vergüenza, la decencia y la seriedad en la forma de actuar están en franco retroceso.

Sea como fuere, en el hablar lo vulgar y ramplón tiene cada vez más predicamento. Comportarse con cierto decoro parece estar ‘out’. Lo ‘in’ es la falsa transgresión, el coleguismo impostado, la ramplonería banal y la excentricidad exagerada.

En este imperio de ligerezas hemos extraviado el decoro y, con ello, ese respeto a nosotros mismos y a los demás que nos hace merecedores de cierta dignidad. No quiero ser mojigato, ni ocultar que algunas veces caigo en tales frivolidades. Caer, alguna vez caemos en lo pueril, macarra o descortés. Pero no debemos olvidar la exigencia de respetar unas mínimas normas de comportamiento que nos permitan diferenciar entre los conocidos y los colegas, la casa y el espacio público, el trabajo y el ocio, la playa y la calle.

En función de todo lo anterior, ¿quieres ver en qué medida te manejas en tales asuntos?

Si es así, valórate del 1 (poco) al 10 (mucho) en qué medida tú haces lo siguiente:

  1. Para la comunicación de cierto calado emocional, ¿prefieres hacerlo cara a cara y no te escudas en la lejanía o frialdad del email o del wasap?
  2. Cuando te comunicas cara a cara, ¿tu semblante es apacible e infunde confianza a los demás para que puedan explicarte sus peticiones o quejas?
  3. Cuando asistes a un encuentro, reunión o evento, ¿tienes en consideración el lugar, los asistentes y la naturaleza del evento a la hora de elegir vestimenta y vocabulario?
  4. Cuando envías un mensaje, ¿mides las palabras que escribes intentando ser claro, breve y conciso sin olvidar las mínimas normas de cortesía?
  5. Cuando recibes un mensaje, ¿lo abres, lo lees y respondes con cierta premura y cortesía?
  6. Cuando te llaman por teléfono reclamando tu atención, ¿tienes la amabilidad mínima de atenderlo o excusarte educada y adecuadamente?
  7. Cuando contestas una llamada o un mensaje, ¿evitas cualquier señal de desconsideración, prepotencia o altanería?
  8. Cuando hablas con otra persona, ¿oyes con agrado y escuchas con atención lo que dice y cómo lo dice?
  9. Cuando conversas, ¿evitas discutir de temas que no dominas y eres prudente a la hora de opinar en aquellos otros que sí dominas?
  10. Cuando alguien de tu entorno falla, ¿le ayudas a mejorar sugiriendo la forma de hacerlo sin hacerle sentir molesto?

Si te has valorado por debajo de los 50 puntos, creo que tienes un amplio margen de mejora; entre 51 y 75 te vas situando, pero te falta bastante; del 76 en adelante, lo tuyo es de admiración.

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