Entre adivinos “chaperos” y pitonisos profesionales

Por: Alejandro Martín. Socio Director de TDSystem

“Algunos presumen de leer la mente cuando lo que hacen es echarle mucho morro al asunto”

Todos tenemos mecanismos para reducir la incertidumbre y la ansiedad que esta nos genera. Algunos modestos y personales. Aunque hay personas que necesitan a alguien más profesional que les adivine el futuro.

Ahí está el origen de ese elenco de adivinadores y pitonisos. Su precio, depende. Los más caros exigen cierta retribución. A los más baratos, simplemente los has de aguantar. Estos son los “adivinos de proximidad”, que no contaminan tanto, pero dan mucho la “chapa”.

Un lector de mentes que se precie cree que la naturaleza le ha dotado de este don, pero antes de otorgarle tal acreditación, comprueba si es merecedor de ella. Para ello, te propongo un pequeño juego: busca en tu entorno a alguien que vaya de vidente y confirma si realmente da la talla.  Ahí van algunas pautas para ello:

Valora del 1 (muy poco) al 10 (mucho) si hace lo siguiente:

  1. En público cuenta anécdotas que ilustran su capacidad adivinatoria mediante frases del estilo: “si ya lo dije yo”, “si lo vi enseguida”, etc.
  2. Usa frases ambiguas del tipo: «estoy seguro de hay cosas de las que te sientes satisfecho, pero de otras te arrepientes”. Obviamente puede aplicarse a cualquiera
  3. Ante situaciones evidentes (el velatorio de un familiar o la traición de un amigo) pregunta: ¿verdad que estás triste?, ¿verdad que te sientes decepcionado?
  4. Prediciendo el futuro dice: «los próximos años será más complicados que éste». No aclarando en qué medida serán diferentes. Ni tampoco en qué ámbitos.
  5. No duda tampoco en predecirte que «el próximo año te verás implicado en algún proyecto «. Obviando que es lo que habitualmente acostumbra a sucederte.
  6. También te dice sin ruborizarse que «en el próximo semestre recibirás algo que has estado esperando». No aclarando exactamente qué ni cuando lo recibirás.
  7. No tiene empacho en anunciarte que “próximamente recibirás una abuena noticia”. Sin especificar si es profesional o personal. Pero lo que si sabe es que es buena.
  8. Por si no se cumpliera la anterior, afirma: “si no es a ti, seguro que es a una persona de tu entorno”. Como comprenderás el entorno es amplio y es fácil que ocurra.
  9. Si a pesar de todo, su adivinación no ha dado en la diana, lo relativiza y matiza: «si no sucede, tiene muchas posibilidades de que así sea”.
  10. Para rematar, te dice: “eres muy inteligente, pero en tu entorno no han sabido verlo”; o bien: «tienes un gran potencial que no has aprovechado, pero que te ayudará en el futuro».

Como bien sabes, si ha superado los 80 puntos, es un adivino en toda regla. Entre los 50 y los 80 ha de esforzarse un poquito más. En cambio, por debajo de 50, aconséjale que elija otro don. Aquí, la Naturaleza no ha sido muy generoso con él.

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