La comunicación o el arte de los pretextos

Por: Alejandro Martín. Socio Director de TDSystem

“La comunicación es como la religión: muchos creyentes y pocos practicantes”. Ricardo, P.

Sucedió hace un par de semanas, en la reunión de los lunes con la dirección general.

-Hoy tenemos noticias: hemos creado un área que se encargará de la comunicación interna. La transparencia y la claridad serán sus premisas -anuncia el director general.

Me gustaría matizar diciendo que información aquí siempre hemos tenido. El rumor ha funcionado a la perfección. Lo que creo que está anunciando es que ahora ya tendremos también un mensajero oficial. ¿Mejor? Veremos.

-A partir de ahora, todo será oficial. El rumor, ese mercado negro de la información, no debe tener cabida -continúa el director.

Sea bienvenida la noticia. Pero, el rumor existe porque cubre los “huecos” que hay en la información oficial. Y aquí, he de decir, tenemos muchos.

-Aprovecho este acto para presentaros a la nueva responsable de comunicación. Os dejo en buenas manos -concluye y se despide.

Destacan de ella su profesionalidad y “saber estar”. Perfecto. Veremos en unas semanas en qué se traducen ambas virtudes.

Han pasado esas semanas y ya tenemos noticias. Bueno, la noticia ya la sabíamos. Lo que no conocíamos era el relato oficial sobre el hecho: un par de empleados, de los más antiguos, fueron despedidos la semana pasada.

Radio macuto, en su momento, ya nos trasmitió la noticia: “Fulanito y menganito han sido despedidos porque cobran mucho y serán reemplazados por perfiles más baratos”. Rápido y clarito, ¿no?

La noticia oficial transmitida es: Fulanito y menganito, después de una gran trayectoria en esta empresa, han decidido continuar su proyecto profesional en otras organizaciones. Les deseamos mucha suerte. ¿Clarito? No. Bueno, más bien rarito.

No sé cómo lo ves tú, pero a mí más que una comunicación me parece una práctica del arte de los pretextos que sigue a un acto de fuerza unilateral de la dirección

Pero no quiero banalizar semejante esfuerzo. Sé que no es fácil comunicar. Previo a la frasecita justificadora debe investigarse el rendimiento de los afectados, filtrar lo que cobran en comparación con otras personas más eficiente y rumorear su baja motivación y adaptación a los nuevos cambios. Un gran trabajo, como te digo.

El mecanismo es sencillo: filtras que los que cobran menos se venían quejando de ellos, esa queja la conviertes en agravio comparativo y el despido, como solución a ese agravio, en un acto de justicia. El rumor aquí hace milagros.

Además, en paralelo, has de crear un clima poroso como condición necesaria para digerir el discurso eufemístico y justificador de la dirección. A partir de ahí, proporcionar pretextos que, aunque no sean muy rigurosos, sí han de estar condimentados y mantenidos en el tiempo para que no sean demasiado indigestos.

Así que, unos rumores frescos, del propio huerto, sostenidos en el tiempo por los cotillas de la organización y un apropiado condimentado, producirán el pretexto pertinente para cada situación. ¿Comunicación o alta cocina? ¿Qué opinas?

 

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