La estética del teletrabajo: Homo faber vs homo esteticus

Por: Alejandro Martín. Socio Director de TDSystem

“El problema de la estética es que todos creemos tener buen gusto”. Santayana, G.

Es tarde y estoy un poco cansado, que no aburrido. Aunque he de decirte que tengo compañeros que se aburren y están padeciendo esa desidia propia del aburrido en recogimiento. Me dicen que ellos teletrabajarían, pero que no tienen los medios. Y, claro, sin medios no es posible desarrollar todo su potencial y energía.

Pero hoy no quería hablarte de los aburridos, perdón, de los que se aburren. Yo quería compartir contigo por qué estoy un poco cansado después de unas semanas teletrabajando. No quiero que presupongas que tengo sobrecarga de trabajo, aunque no negaré que en algunos momentos se me acumula y que añore cuando tenía que ir diariamente al despacho.

La causa de mi cansancio es más bien estética. Y te preguntarás, ¿por qué estética? Te explico, mis interacciones son a través de Zoom, Teams o Skype. Aunque he de confesarte que también utilizo el teléfono móvil y, en ocasiones, el fijo. Aunque eso no se lo confieso a nadie, te hace quedar un poco anticuado.

Pero voy al grano y te explico las razones de mi cansancio:

En primer lugar, como te decía, mis interacciones son a través de las plataformas mencionadas, y allí, al otro lado está mi jefe y mis compañeros. Y no, no es fácil encarar bien la cámara. Me han sugerido que estar sentado de forma erguida denota interés e implicación y te hace causar buena impresión. Pero que, además, has de poner cara de escuchar. Y ahí yo lo tengo un poco más difícil, aunque he leído en alguna parte que, si avanzas un poco la cara hacia la pantalla, sobre todo cuando habla el jefe, te hace quedar bien. Con el resto de compañeros no es tan importante.

En segundo lugar, me han recomendado cuidar un poco el aseo personal. Vamos, que las greñas de un mes y la barba de una semana no tienen mucho recorrido. Sobre la vestimenta me pasaron algunas indicaciones básicas en las que destacaban como indispensable cuidar de medio cuerpo para arriba. De medio para abajo solo era necesario si te levantabas a prepararte el café y dejabas la cámara abierta.

Finalmente, en tercer lugar, me sugirieron que vigilar el trasfondo sobre el que te capta la cámara tenía su importancia. Es decir, las cajas de distintos tamaños y colores variopintos llenas de cosas que sobresalen de ellas, daban más un tono kits que ecléctico. Por otro lado, me advirtieron de lo exagerado que resultaría poner detrás de nosotros el logo de la empresa y sus múltiples imágenes de éxito. Una estantería con libros daba el nivel adecuado.

Ahora comprenderás los motivos de mi cansancio: además de trabajar, he de vigilar la estética personal y de mi entorno doméstico-profesional. ¡Si ya lo decía yo!, yendo al despacho vivíamos mejor.

 

 

 

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