Ladran, luego cabalgamos

Por: Alejandro Martín – Socio-Director de TDSystem

Solamente aquel que construye el futuro, tiene derecho a juzgar el pasado. Friedrich Nietzsche (filosofo alemán)

La conversación sucede entre dos amigos en una amplia avenida del Limbo, lugar que como sabéis podemos entenderlo como algo transitorio o definitivo. Depende de nosotros.

El primero de ellos se parece a Don Quijote, no por su físico, sino por su postura ante la vida. El segundo ejemplifica a Sancho en su pose vital.

Q: Te veo algo triste Sancho

S: Más que triste, yo diría realista bien informado. ¡Con la que está cayendo!

Q: Hombre, no te preocupes, entre todos podemos solucionarlo. Solo requiere inteligencia e  imaginación. ¡Y de eso no andamos faltos!.

S: No creas, ¡esto no lo arregla ni Dios!, con perdón. Disculpa, es que no confio en que los que nos han metido en esto, nos saquen de ello.

Q: Ya, te entiendo. Pero, si mientras tanto echáramos mano del arrojo que nos caracteriza, bien podríamos salir de donde estamos.

S: Tal vez, pero creo que lo mejor es esperar, ver qué pasa y sacar lo que podamos. Aquí, en el Limbo y mientras dure, al menos no hace frio.

Q: Sí, pero si no miramos hacia el horizonte y avanzamos, estaremos siempre en el mismo sitio y al albur del viento que corra.

El amigo Quijote se acalora hablando de planes, progreso y bienestar. El amigo Sancho continúa expresando sus temores sobre el qué y el quién ha de hacerlo. Mientras uno de ellos, entre ingenuo y visionario, asume riesgos; el otro cree que el riesgo lo han de correr los demás. Se involucra sólo si obtiene  un resultado inmediato.

Siguen hablando y uno apuesta por descubrir nuevos caminos, invitando al otro a este viaje apelando a promesas, en ocasiones tan peregrinas como aquella de “poder llegar a ser gobernador de una ínsula”. El amigo Sancho sigue con sus miras y planes que no van más allá de la estatura de su burro. Se van alejando y su conversación se pierde en el discurrir del tiempo.

Ambos posturas más que contraponerse, se complementan e implican:

  • Ambición para querer lo imposible y sensatez para hacerlo en parte posible.
  • Amplitud de miras que nos proyecte hacia el futuro  y visión a corto plazo que nos permita ver los obstáculos del suelo para no tropezar y caer.
  • Ingenuidad para ilusionarnos con nuevos proyectos y picardía para aprovechar las oportunidades del entorno.
  • Postura firme para afrontar los retos de futuro y constancia para liderar los proyectos actuales.
  • Viajar a caballo (invertir) en lo que se precisa y utilizar el burro (reducir gastos) cuando corresponde.

Seamos un poco Quijotes poseedores de anhelos inmortales más reales que la realidad misma. Pero también seamos un poco como Sancho reivindicando el derecho a cuestionar el futuro, pero sin caer en la postura del sabiondo  malintencionado que lo frustra todo.

“El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista ajusta las velas”William George Ward

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1 comentario sobre «Ladran, luego cabalgamos»

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