El experto en abandonar causas perdidas

Por: Alejandro Martín. Socio Director de TDSystem

 “El virtuoso en cambiar de bando antes de que algo se derrumbe”.

Son tiempos de calma en el departamento. La pusilanimidad y meticulosidad se han impuesto al dinamismo y a los resultados que el jefe tanto había prometido. En este ambiente tan circunspecto, su preferido me dice:

-¿Te apetece un café? Voy a sacar uno de la máquina. ¿Te traigo uno para ti?

-Sí, me apetece uno. Cortado, por favor.

No es un personaje con el que me lleve especialmente bien. Me han dicho que lo más grande en él es su ambición, seguida muy de cerca por su capacidad de utilizar intrigas para adquirir influencias.

-Aquí lo tienes. Tal como me has pedido.

Parece educado, aunque no demasiado inteligente. Aquí, al no compartir otra cosa que ambiciones y vanidades, la inteligencia y el buen hacer no son los indicadores del ascenso. Todo lo contrario, lo que te hace ascender es una gestión oportunista de lealtades y deslealtades.

-Gracias -le respondo.

Es el más entregado al jefe. Aunque, dicen que eso era antes, cuando defendía con el mismo tesón sus buenas y malas ideas, sus errores y sus aciertos. Recientemente, comentan, esa defensa ha bajado significativamente en intensidad.

-Me gustaría saber tu opinión respecto a cómo vamos a modificar el plan de acción que nos ha pasado el jefe -me dice.

-Por supuesto. Mira tu agenda y cerramos una fecha para abordarlo.

Estoy sorprendido porque lo suyo era defender sin fisuras todo lo que el jefe proponía. Defensa que le valió una buena dosis de influencia en el departamento. Ahora, debo de reconocerlo, su consideración y humildad me desconciertan. Máxime porque mi posición dentro del departamento en nada ha cambiado.

-Pasado mañana me va bien. ¿Necesitas que lleve algo preparado para la reunión? -dice solícito a la vez que anota la fecha en su agenda.

-Lo que necesitas traer, te lo describo en un email. Nos vemos a esa hora. ¡Ah! Gracias por el café -le digo a modo de despedida.

No quiero negarle su derecho a cambiar. Pero su cambio coincide con el declive del jefe dentro del comité de dirección. ¡Uh!, eso es sospechoso. Los que le conocen bien dicen que es un virtuoso sumándose a algo o alguien que está en alza y en abandonarlo a los primeros síntomas de declive. Sin ningún aspaviento pasa de ser un gran adulador de lo que se ha sumado a ser un gran odiador de lo que acaba de dejar atrás.

Ahora que la influencia del jefe comienza a tambalearse, una lealtad exagerada le resultaría embarazosa. Sostener lo que se derrumba no sería una postura muy oportuna. La habilidad en él está, a los primeros síntomas de declive, iniciar una nueva carrera hacia el poder en compañía de nuevos aliados. Todo un arte lo suyo.

Habilidoso o simple chaquetero, ¿por cuál te inclinas?

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