El klugscheisser o la listitud del opinador

Por: Alejandro Martín. Socio Director de TDSystem

 “No digas todo lo que piensas, pero piensa todo lo que dices”. Jodorowsky, A.

Ahora, con el buen tiempo, las terrazas están llenas de amigos y conocidos parloteando de los más variados temas. Nada importante, pero exige una mínima participación. El silencio total no es la mejor opción que uno quiere socializarse adecuadamente.

Si eres de los silenciosos y no opinas de lo que se habla, seguro que ello te hará parecer que no estás al día de lo que pasa. Además, los demás exigirán que tengas una opinión sobre los temas más diversos. No opinar de nada, no es la mejor opción. Si, por el contrario, te gusta opinar de los temas más variados, no lo dudes, disfruta haciéndolo. Pero sé comedido en la forma de hacerlo.

En ambos casos, opinar exige observar una serie de pautas si no se quiere meter la pata más allá de lo recomendable. Para ello, quería que te valorases del 1 (poco) al 10 (mucho) en qué medida haces lo siguiente:

  1. Sobre la necesidad de opinar:

Si los demás hablan de tema que tú no entiendes, ¿opinas? A su vez, si todos los demás parecen ser entendidos en el tema del que se habla, tú, para no parecer un poco “desinformado”, ¿opinas igualmente?

  1. Sobre la necesidad de ofender:

Si de lo que se habla va en contra de lo que piensas, ¿opinas más con el ánimo de molestar que de argumentar tu postura? Del mismo modo, si estás enfadado o la otra persona te cae rematadamente mal, ¿opinas más por contrariarle que por defender tu postura?

  1. Sobre la aportación de valor:

Aun conociendo del tema del que se habla, pero sabiendo que tu opinión no añade valor a lo que se ha dicho, ¿opinas? Además, tus argumentos no van más allá de los territorios comunes y manidos tan habituales en las conversaciones, aun así, ¿los utilizas para fundamentar tus opiniones?

  1. Sobre la necesidad de imponer

No tienes muchos fundamentos que avalen la bondad de tu opinión, pero sabes que levantando más la voz te hace parecer como que tuvieras razón, ¿lo haces? Además, sabes que tu interlocutor tiene razón, pero no sabe defenderla, ¿te aprovechas de tu habilidad para tratar de imponerle tu opinión?

  1. Sobre la necesidad de demostrar que eres el que más sabe

Ante un tema que se está debatiendo, ¿abrumas con datos hasta el mínimo detalle para demostrar que eres el mejor documentado? Y, ¿recurres con frecuencia las citas de grandes autoridades (filósofos, pensadores, estrellas) del tema del que se habla?

Si te has valorado por debajo de 15 puntos, se puede compartir contigo una buena conversación; entre 16 y 30 puntos, eres medianamente aguantable; entre los 31 y 40 puntos, probablemente tus interlocutores deseen que aquello se acabe pronto; y, entre los 41 y los 50 puntos, seguro que se buscan una excusa para desaparecer.

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