Esos ridículos necesarios, ¿o no tanto?

Por: Alejandro Martín. Socio Director de TDSystem

“Cualquiera que se tome a sí mismo demasiado en serio corre el riesgo de hacer el ridículo.Václav Havel

¡Chis, chis, chis! Sí, a ti. Solo quería liberarte un poco de las comidas y de los cuñados porque, ya sabes, en demasía son un poco indigestos.

– ¿Qué tal tu cena de empresa? Bien, me imagino. ¿No?

-Yo, si tienes un momento, te cuento la mía. Memorable, según mi jefe. Te preguntarás por qué. Bien, voy a ello:

-Se realizó en un restaurante espacioso que permitiera practicar alguna actividad para “hacer piña” entre todos. La idea, en principio, no era mala; además, había instalado un escenario con su correspondiente megafonía. Yo, al principio, pensé en el típico karaoke y un poquito de bailongo final. Novedoso, pensé, no mucho para lo que nos tenía acostumbrados el jefe.

Antes de iniciar la cena, subió a la tarima el Ceo y, como no podía ser de otra manera, se despachó con aquello de “somos una gran familia y un chistecito poco gracioso al que le habían quitado lo políticamente incorrecto. Aunque, todo se ha de decir, cosechó varias risas de compromiso y alguna carcajada de los más pelotas.

Seguidamente subió mi jefe dispuesto a adueñarse de la noche. Ante algunas caras que mostraban impaciencia por los canapés y las croquetas que esperaban en la mesa, se apresuró a anunciar que antes de cenar simplemente propondría una actividad para “hacer piña”. Algo breve, fácil y radical -dijo- mientras soltó con un vozarrón gutural aquello de “¡Kapa o Pango kia whakawhenua au I ahau! ¡Hi aue ii!”.

Nos quedamos sorprendidos. Sobre todo, al verle allí tan dedicado mandando subir al escenario a todos los asistentes mientras repetía el mismo estribillo. Como te puedes imaginar, rayaba el alborozo cuando anunció que íbamos a bailar la Haka. Sí, esa danza que realizan algunos equipos de rugbi de Nueva Zelanda antes de comenzar un partido. Dijo que la danza en cuestión estaba haciendo furor entre los equipos de alto rendimiento. Y, claro, nosotros casi lo éramos.

¿Te imaginas?, allí, subidos, en plan All Blacks venga darle al “¡Kapa o Pango kia whakawhenua au I ahau! ¡Hi aue ii!”. No obstante, lo peor no fue la vergüenza, o la falta de ella, de alguno de los improvisados danzantes. Lo peor fue el correspondiente vídeo subido a Instagram en el que se aprecia a unos remedos de guerreros maoríes con los kilitos mal repartidos, piernecitas de alambre y caritas de circunstancias mientras gritan: ¡Hi aue ii! (¡Es mi hora! ¡Es mi momento!)

Yo creo que ese fue el momento sublime al que alude el Ceo. Pero, para mí, lo sublime son los vídeos colgados en Instagram. De esta, no nos recuperamos. Aunque, como se nos dé igual crear equipos de alto rendimiento como hacer el ridículo danzando y gritando el “¡Kapa o Pango kia whakawhenua au I ahau!, puedo asegurarte que el próximo año no habrá quien nos supere.

 

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