Faustino «el Baladrón»

Por: Alejandro Martín – Socio-Director de TDSystem

Faustino

Algunos gallos creen que el sol sale cada día para ellos.  J. de La Fontaine

Se llamaba Faustino y las malas lenguas decían que había nació con el arte de la baladronada y el  convencimiento de que el mundo estaba a su servicio. Y éste era todo su patrimonio.

Su curriculum no estaba muy claro, aunque los que le conocían le llamaban el “encantador encantado de sí mismo”.

Desde muy joven le habían inculcado que debía marcarse grandes metas. Todavía resonaban en su memoria: “A ver Faustinito ¿qué vas ser de mayor? ¿te gustaría ser como tu papá?, recuerda que es un gran directivo”.  Y un sinfín de cosas similares propias de personas crueles –¡eso, a un niño no se le hace!-.

Pero a Faustino eso le llegó al alma. Quería ser como su padre, por lo menos. A él nunca le  había convencido aquello de que “lo bueno está en el camino” y que “la llegada apenas era importante”. Él tenía muy claro, (¡pues vaya!, menudo era él), que las personas con las que se cruzaba o eran sus servidores o un estorbo.

Un día en el trabajo se puso excelso y le dijo a uno de sus colaboradores:

—Si no fuera por lo mucho que estimo a tu padre, le habría dado ya un giro de 180º a tu carrera profesional en esta empresa.

El colaborador, que no estaba al tanto de tamaña y sofisticada expresión, le contestó:

—Me alaga en extremo ese interés que tienes por mi carrera. Yo con llegar al 100% ya me sentiría satisfecho.

A los dos días este colaborador, muy experto en porcentajes pero poco en grados ya estaba en la calle.

Faustino despreciaba los objetivos de “paso corto”. Esos eran para impedidos. Vamos, gente poco capaz y menos arriesgada. A él le gustaban los objetivos elevados, de esos que causan admiración en los demás. Eso de padecer con el trabajo concienzudo del día a día le parecía demasiado ascético. No podía evitar una sonrisa condescendiente cuando veía como otros iban pasito a pasito.

Pasados varios años, se embarcó en una empresa de esas que si aciertas te “coronas”. Al poco de su inicio la quiebra llamaba a sus puertas.

—¡Jod….! Estas cosas no acostumbran a pasarme a mi.

Pensó en una solución aséptica y profesional. El banco lo era. Además, siempre le habían tratado bien. Pero, todo hay que decirlo, hasta la fecha siempre había ido a ingresar dinero.

—¡Hombre Faustino! ¿Cómo tú por aquí? -le dijo el director de la agencia que no era otro que su ex colaborador poco experto en grados, pero si en porcentajes.

—Bueno, mira –tose Faustino a la vez que acierta a decir no sin cierto embarazo- es que venía a pedir un préstamo.

—¿Y cómo es eso? -preguntó su ex colaborador.

Faustino le explico su empresa de amplias miras y comentó sus grandes sueños a lo que el ex colaborador respondió:

—Estaría encantado de hacerte el préstamo, pero con él no podrías alcanzar ninguno de tus sueños siderales. En cambio, si te recomiendo que des un giro de 180º a tu mirada y disfrutes del 100% de las cosas sencillas que  pueblan la tierra.

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2 comentarios sobre «Faustino «el Baladrón»»

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