¡Se acabó el exceso, la lujuria y la gandulería¡

Por: Alejandro Martín. Socio Director de TDSystem

“Ninguna persona necesita tanto unas vacaciones como la persona que acaba de tomarse unas.” Elbert Hubbard

Los lunes son la primera oportunidad para empezar bien la semana. Lo mismo le pasa al primer día después de vacaciones. Lo que sucede, en este caso, es que es la primera oportunidad para empezar bien un largo periodo de trabajo.

Yo personalmente no creo que exista el síndrome postvacacional, pero “haberlo haylo” diría un precavido. Hay defensores y detractores sobre este tema. pero, probablemente todo sea un invento para vendernos algo o meternos un poco el miedo en el cuerpo.

Algún sofisticado podría decirte que “si tu mente lo ve así, es que es así”. No voy a discutirlo. Lo que sí está claro es que el próximo día hay que comenzar a trabajar: se acabaron las cervecitas, las tapitas, el trasnochar y ese largo etc. que hace que ganemos peso e incrementemos un poco nuestra gandulería.

No obstante, lo que sí que existe es la vuelta de las vacaciones. Eso sí que existe y estamos en ello. Y aunque tal síndrome no exista, pero si por aquello de las casualidades sí que existiese, me permito hacer alguna observación pera encarar el último tramo del año:

  1. Céntrate en los aspectos más agradables de la rutina que ahora comienzas y valora lo positivo que tiene haber acabado las vacaciones con sus ruidos intempestivos, vecinos motivados y familia -entrañable- pero bastante pesadita.
  2. Recuerda que la vuelta al trabajo no excluye los momentos de ocio. Programa en tu día a día esos momentos que hacen más llevadera la rutina del trabajo y valora la estabilidad que nos proporciona.
  3. Quítate poco a poco ese relajamiento y disipación que tienes encima. Proponte metas concretas -no demasiadas-, medibles y realistas para el nuevo periodo. Comienza poco a poco.
  4. Piensa en las fiestas que tienes a corto plazo. Las metas cortas estimulan, las muy largas, incomodan y se nos presentan cuasi como imposibles. Evítate esta frustración. No estás para ello.
  5. Descubre esos momentos agradables de tu día a día. Desayuna con tiempo, lee el periódico -en todos los bares los hay-, habla con algún amigo, come sano y practica algo de deporte. Aprovecha a caminar siempre que puedas.

No te machaques con deportes extremos, dietas imposibles y cursos de inglés sin necesitarlos. Come bien y duerme mejor, el resto viene por sí solo.

¡Ah! No te olvides que ahora se abre ese periodo en el que no es obligatorio ir a ver todas las piedras del lugar y de visitar y saludar a aquellos parientes que no conoces y que no vas a volver a ver.

Bienvenido al mundo de lo cotidiano. Permítete unos días y verás cómo este nuevo periodo tiene su encanto.

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