Conflictos: ¿existe la fórmula mágica?

Por: Dra. Mercè Roura Olivan – Directora Unitat d´Avaluació, Sistemes d´Informació i Qualitat – Institut Català de la Salut

Ante un imprevisto enfrentamiento, debo tener bien a punto y afiladas mis mejores armas: la educación y el respeto. – Anónimo

Alguien dijo que en una negociación exitosa, todos ganan. El objetivo debe ser  llegar a un acuerdo y no a una victoria.

Yo digo que “dialoga y argumenta que algo queda”.

El día a día tanto en el trabajo como en la vida, conlleva la existencia de conflictos los cuales, en mayor o menor medida, nos ayudan a crecer como personas y como profesionales. Lo complejo es encontrar el punto de resolución sin que nadie pierda, o al menos, que la pérdida sea mínima y asumida por todas las partes implicadas.

La dificultad de los conflictos viene dada por la participación en ellos de las personas. No todos los conflictos pueden solucionarse de igual manera, aunque en cierto modo se repitan, pues la variabilidad individual hace que ante  una situación similar la solución pueda ser distinta. Debe individualizarse cada conflicto.

Existen una serie de “reglas de oro” que comúnmente forman parte de los cursos de liderazgo y dirección de personas, aunque en la práctica, el truco es adaptarlas a nuestro entorno de la mejor manera posible.

En mi experiencia personal, hay algunas cosas de las que nunca prescindo: el diálogo, el respeto, la educación y la argumentación. Es importante de igual manera ser capaz de escuchar la versión de los que forman parte del conflicto y ser capaz de ponerse en el lugar del otro, ya que nada es gratuito y prácticamente todo tiene su porqué. A veces, entender ese porqué nos ayuda a encontrar una solución.

La Conflict Resolution Network (www.crnhq.org) habla de 12 destrezas en la resolución de conflictos. Yo me quedaría con 4 principalmente:

  • La Perspectiva de Ganar/ Ganar
  • Empatía- Las Tareas de Escuchar Activamente
  • El manejo de las propias Emociones
  • Negociación

Prefiero  pensar en el conflicto más como una oportunidad que como un problema.

Pienso que los conflictos son inherentes al género humano, y en épocas de crisis como la actual, algunas situaciones que están en equilibrio inestable desembocan en conflicto con mayor facilidad.

Hay que respirar hondo y ante todo no eludir responsabilidades, ya que un conflicto “agudo” puede ser incómodo pero un conflicto “crónico”, a veces, no tiene tratamiento.

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