Lupicinio el transformer

Por: Alejandro Martín – Socio-Director de TDSystem

lupicino

Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces. Anónimo

Si eres de esos negacionistas del cambio mejor que no te lo presente. Ahora es, ¿cómo decírtelo?, un apóstol de lo sostenible y de lo moralmente irreprochable.

-¿Es tan bueno como me lo presentas?

-Sí, en general sí. Aunque claro, tiene sus días.

Los beneficios, sanciones y expedientes de regulación han desaparecido de su boca. Su discurso, se diría que tiene un toque beático sazonado de la ética líquida del momento.

-Pero entonces ¿ahora es ya casi un santo?

-Hombre, tampoco es eso. Creo que ha sufrido una evolución. Aunque algunas mentes tortuosas dicen que se ha reciclado por conveniencia. Que su bondad no es antigua, sino que es algo vintage impostado.

-¿Vintage impostado?

-Sí. Yo le conozco desde hace poco, pero por ahí se comenta que tiene un pasado un poco canalla. Vamos, que su conversión a la sostenibilidad y a la responsabilidad es una mezcla del “ya que no puedo competir en pelea navajera, me meto en esto de la sostenibilidad que ahora está de moda”.

-No me lo imaginaba. Es más, no lo parece.

-Creo que antes era un fiel practicante del gore management. Ya sabes, la exigencia de los resultados a corto plazo a veces sacan lo peor de uno mismo.

-Pues ahora nadie lo diría. Ese porte suyo entre un vintage con clase y el anodino de marca que luce le hacen parecer amigable.

-Ya. He visto algunas fotos suyas de hace unos años. Sus trajes de hombros cuadrados y corbatas rojas de doble nudo le daban un toque más enérgico y sanguíneo. Nada parecido a ese homeless de marca que muestra ahora.

Lupus, como le llaman sus detractores, con la edad ha tenido una subida de espiritualidad líquida y una bajada de incisividad tabernaria. Por el departamento se rumorea que, además de cambiar la vestimenta, ha cambiado los thrillers de acción al uso por algo más indie  con toques new age. Pero esto deben ser solo habladurías.

-Pues si no me lo dices, habría pensado que de pequeño era de esos niños que actuaban en las obras de teatro de la catequesis y se querían apuntar a las misiones.

-Algo creo que hubo de eso. Pero que de las misiones lo que más le atraía era la conquista aguerrida de lo desconocido. Vamos, lo único sostenible era la tensión del triunfo.

Ahora Lupus, aunque a él le gusta que le llamen Cinio, ha sido nombrado coordinador de la RSC, el Medio Ambiente y la Compaginación de la vida profesional y familiar. Ha cambiado sus viajes, su corbata y el navajeo por un discurso soft al estilo de esos detergentes que lo lavan todo, lo dejan perfumado y con una suavidad que relaja y aletarga.

A mí me desconcierta su tránsito de  talibán obtuso en busca de la pureza del beneficio a marido versátil que frecuenta las terapias de mejora y creatividad con tal de mantener su parcela de poder. Pero quizás,  solo sean imaginaciones mías….

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