¿Viajas o haces turismo?

Por: Alejandro Martín. Socio Director de TDSystem

«El viajero ve lo que ve, al turista le indican lo que ha de ver.” Chesterton, G.K.

Ayer decidí abandonar la playa, mejor dicho, el chiringuito, para evitar prologar demasiado tiempo el adocenamiento de tanto cuerpo semidesnudo junto. Tenía la opción de viajar a mi aire o hacer una ruta turística guiada. Elegí esta última.

Como bien sabes, estas rutas imponen visitar algún paraje natural de vegetación variada, relieves complejos o formas erosionadas; detenerse en algún monumento de épocas anteriores, cuanto más anterior, mejor; y acabar comiendo en un restaurante en el que la gastronomía sea típica y cocinada de forma tradicional.

Hoy es el día D de mi ruta y en la travesía por el paraje natural alguien se ha preocupado en hacerme ver el deterioro que estaba sufriendo. Todo ello, dice, debido a la mano del hombre y del turismo masivo. Habría preguntado si también debería contemplarse la mano de la mujer y si nosotros no formábamos parte de ese ejército de turistas deterioradores, pero no he querido suscitar animadversiones. El ambiente era bueno y no se trataba de estropearlo.

Hacia la mitad del camino, nos paramos a visitar un par de monumentos. Debo confesar que me parecieron bonitos, aunque calificar a un monumento de bonito creo que no te hacer quedar demasiado bien. Por ello me centré en escuchar las explicaciones del guía, sin embargo, confieso que me ha costado distinguir a qué estilo arquitectónico pertenecían. Me ha desbordado tantos arcos, ventanales y portadas. Pero, cuando ha añadido contrafuertes, arbotantes y gárgolas, me he perdido un poco; no obstante, he mantenido mi compostura de persona interesada y entendida.

Con los reyes implicados en su construcción, varios en ocasiones, me ha sucedido algo parecido: nombres de pila iguales con la única diferencia que los palitos de los números romanos que se utilizan para distinguir a uno de otro. Este tema no tendría mayor importancia si el guía no hubiese añadido el siglo de su construcción: siglo XIII. Ahí, te lo aseguro, ya la pérdida fue total: ¿se refería al año 1300 y los que le siguen o al año 1200 y subsiguientes. Sea cual sea la respuesta, entre tanto palito, todo un lío.

Pero, ¿era solo la vegetación lo que yo quería ver o el paisaje en su totalidad? Del mismo modo, ¿era relevante distinguir entre un arco de medio punto y otro ligeramente apuntado? Por último, ¿eran claves los palitos de detrás del nombre del rey que mandó construir el monumento, que a su vez era hijo de otro rey del mismo nombre con un palito menos? Tal vez sí. Por eso he mirado hacia donde se me indicaba y he escuchado lo que se me decía.

No obstante, ¿es lo que yo quería ver y escuchar? Tengo mis dudas. Por ello debo confesar haber sucumbido a la comodidad adocenada del turista y renunciado a la gratificación esforzada del viajero.

Y tú, ¿qué has elegido?

 

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